Jardín de Asia - Juan Carlos Menacho

Jardín de Asia - Juan Carlos Menacho

Proyecto: Jardín de Asia
Arquitectura: Juan Carlos Menacho
Ubicación: Hotel Los Tajibos, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia
Fotografía: Enrique Menacho

Jardín de Asia - Juan Carlos Menacho

Jardín de Asia
Fusión, palabra mágica que ofrece a los amantes de la gastronomía asiática la posibilidad de degustar simultáneamente los mejores sabores de las comidas tailandesa, china y japonesa. Fusión, concepto espacial que ofrece a los comensales la posibilidad de almorzar al mediodía bajo el cielo estrellado, cobijado en el interior de una gota de lluvia construida  con varillas de chuchío entretejidas. La primera combina sabores, olores y colores; la segunda combina naturaleza y culturas. Ambas mezclas sorprenden, una al gusto y al olfato; la otra a la vista y al tacto. El agua, susurrando al oído, completa la fiesta de los placeres sensoriales.

El restaurante Jardín de Asia forma parte del Hotel Los Tajibos, el más lujoso e importante de Santa Cruz de la Sierra, la más importante urbe de la región oriental de Bolivia. La solución aprovecha, con la menor intervención constructiva, un antiguo depósito situado entre el Centro de Convenciones y el estacionamiento del mismo hotel. Se divide el conjunto en tres sectores: jardín exterior, salón y servicio. Confrontando una importante avenida, el jardín exterior permite un conveniente ingreso independiente y directo al salón restaurante, atendiendo no solamente a los huéspedes, sino también al cliente externo. La cocina y su abastecimiento aprovechan la ventaja de vincularse directamente a las circulaciones de servicio del hotel, dejando entonces el frente urbano totalmente libre de obstáculos para plantear la propuesta a plenitud. El clima tropical, caluroso y húmedo de la capital económica del país, condicionó tanto la conceptualización del programa como la morfología y la tecnología empleada.

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El programa exigía un restaurante donde se desarrollan, en forma simultánea integrada pero sutilmente separadas, seis microambientes bajo la misma cubierta: lounge, barra de licor, barra de sushi, mesas fusión, salas privadas para grupos y mesas teppanyaki. A los requerimientos funcionales propios de un restaurante para 150 comensales había que adicionar las exigencias simbólicas que se espera en locales orientados a atender a huéspedes de un hotel 5 estrellas. Lo público y lo privado, lo formal y lo informal, lo festivo y lo romántico, el individuo o el grupo deberían encontrar -y apropiarse de- un rincón, un hueco, un sector de la sala. En general la respuesta fue generar una atmósfera simultáneamente artificial y natural, en donde conceptos espaciales asiáticos articulan tecnología y materiales propios de las pampas y bosques tropicales del oriente de Bolivia a través de la integración de conceptos paisajísticos, urbanos, arquitectónicos, culturales y tecnológicos.

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La intención espacial de ofrecer a los clientes una alternativa acogedora para escapar de las presiones de la cotidianeidad, se concretiza con una propuesta enriquecida con matices luminosos, celosías intimadoras, escenografías y sugerencias simbólicas que armónicamente construyen un paisaje el que a pesar de inventado y enclaustrado, se percibe natural e infinito. Para lograr una mayor efectividad emocional, se establece pautas, se sugiere recorridos, se define pausas y finalmente se propone estancias diversas bajo un firmamento artificial; escenografía que  en conjunto produce en el visitante una confusión espacial, casi mágica aunque intencional  que se traduce en una visita virtual a una aldea nativa, en medio de la selva tropical amazónica boliviana.

Jardín de Asia - Juan Carlos Menacho

Un jardín zen, con espejo de agua y vegetación tropical, estratégicamente inserto entre la calle y la portada, da la bienvenida mientras establece los límites del mundo caótico exterior. Motivan a la contemplación y la liberación de las tensiones, el paseo errático de las carpas multicolores y la brisa percibida en el espejo de agua, que se aprecian sobre la marcha obligadamente pausada mientras se recorre el puente de madera que conecta la acera con el edificio. Mientras el visitante se aproxima al pórtico, se les hace evidente que la monumentalidad anticipa la inminencia de una transición, que implica al mismo tiempo un final y comienzo, el fin del bullicio y el principio de la paz. El portal reproduce la silueta de una gota, forma que anticipa en el ingreso la idea generadora de toda la propuesta. Los primeros pasos de la transición implican una segunda pausa, generada por la acogida calurosa de un cuarto de bóveda de chuchío y jatata, después rematada por un cubículo, que actuando como recepción en realidad se constituye en la tercera pausa, la última, antes de concluir el proceso de transferencia. Esta transición compleja, cuidadosamente planificada por el arquitecto, tiene como propósito preparar al huésped para el goce pleno de un ambiente en donde reina lo que falta en la calle, silencio, tiempo y solaz.

Jardín de Asia - Juan Carlos Menacho

La dimensión paisajística del interior se logra a través de una serie de artificios generados a partir de dos metáforas, la del agua, fuente de vida y por extensión, como fuente de cultura y tradiciones; y la del firmamento, expresión mística de lo eterno y lo universal, así como de lo espiritual. De esta manera, bajo la luz de las estrellas, desde el lounge sobre-elevado se aprecia las sinuosidades que sugieren el micro valle que alberga la laguna, en donde tres cabañas construidas con chuchío entretejido asemejan simultáneamente gotas y viviendas nativas, remedando un panorama aldeano cuyo fondo se inquieta regularmente con el fuego intermitente de las tres mesas-barras destinadas al teppanyaki.

Lo oriental en su sentido asiático se expresa y percibe no solamente con la presencia, sugerida o concreta, de los cuatro elementos de la naturaleza: agua, aire, tierra y fuego, sino también en la sutiliza de la luz indirecta, el mobiliario y principalmente, en la atmósfera lograda. Por su parte, lo oriental, en su sentido boliviano, se expresa en la vegetación tropical amazónica, arbustos y palmeras, en materiales como la madera, el chuchío y la jalata, hasta hoy aprovechados por las culturas nativas de los bosques  las pampas de Chiquitos y Moxos.

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En definitiva, las libertades que permite la fusión gastronómica, han servido de pretexto para una ambientación que fusiona paisajismo, urbanismo y arquitectura tropical, interiorismo oriental y contemporáneo, propiciando percepciones sutiles que favorecen el goce de los sentidos en un ambiente de paz y armonía. Como se señaló al inicio, la arquitectura como escenografía a ser vivida complementa a la gastronomía y otorga al ambiente ese sentido integral, holístico, que caracteriza a los sabores y olores propios de la fusión oriental, esta vez, no solamente asiática sino también boliviana.

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